Después de 27 años, ha llegado la hora de decir adiós...
Hace veintisiete años abrí esta puerta por primera vez, aquí en Salento. Una mujer sola, con un sueño y una bebé en brazos. El padre de Camila nos dejó demasiado pronto, y esta tienda se convirtió en mi refugio y mi salvación. Camila creció entre perchas y espejos, dio aquí sus primeros pasos.
El corazón querría seguir, pero la salud ya no me acompaña, y ha llegado la hora de cerrar. Camila ha vuelto a mi lado para hacerlo con la misma dignidad con la que abrimos.
Gracias a cada una de ustedes por convertir esto en algo más que una tienda. Quedan las últimas prendas elegidas por mí: nuestra última colección, con hasta un 70% de descuento, como último gesto de agradecimiento.
Gracias por haber sido parte de Casa Mirela.
Con todo mi cariño,
Mirela ❤️